Fernando Fernández [Última Hora]

El sueño de Europa y de la quinta plaza se alejan del punto de mira de un Joventut Mariana que pagó sus problemas físicos (una gastroenteritis castigó a algunas de sus jugadoras) y poco pudo hacer frente al dúo Lyttle-Johnson -56 puntos entre ambas-, que asumió el mando de un EBE Ibiza Puig d’en Valls que pone la directa hacia la final de consolación de a Liga Femenina (71-89) con un marcador más holgado que justo, y tiene en su mano resolver el cruce este jueves (20:30 horas) ante su hinchada.
Y eso que las de Jorge Méndez, con los recursos y las fuerzas limitadas, resistieron con entereza los tres primeros asaltos. En el inicio del definitivo, Lyttle se encargó de abrir una brecha ya insalvable para las mallorquinas, que merecieron mejor fortuna en la que pudo ser la despedida frente a su hinchada.

En ningún momento dejó el cuadro de Jordi Fernández que las de la Vall jugaran a gusto, corriendo y aprovechando el físico de Price y el músculo de Vega para dinamitar las opciones pitiusas. Las dos jugadoras más resolutivas del Mariana encontraron en una Page omnipresente a una aliada de excepción para seguir con vida. El intercambio de canastas y la precipitación de apoderaron del choque, pero en el marcador era el PDV el que siempre mandaba.
No conseguía el Mariana despegarse de las ibicencas, que además de adueñarse del rebote, lo habían hecho ya del encuentro. Eso sí, todo conato de despegue por parte de las ibicencas era neutralizado, con Price ejerciendo de recurso de emergencia. En el tercer cuarto, Johnson fue una pesadilla para el Mariana, que se veía cuatro abajo (61-65) antes del parcial final. Esa franja fue letal para las mallorquinas, perdidas en ataque y superadas por una Sancho Lyttle imparable desde cualquier rincón del Palau. Ocho puntos consecutivos de la estadounidense y un triple de Shannon Johnson (65-76) dejaron resuelto el primer asalto de la serie balear y herido de muerte a un Mariana que optó por mantener el tipo en una recta final que fue un mero trámite para el Puig d’en Valls, que recibió excesiva recompensa en el electrónico para sus méritos en un partido que evidenció que ambos equipos están muy lejos de su mejor nivel, aunque las mallorquinas están obligadas a vencer en Santa Eulàlia si no quieren despedir el curso por la vía rápida.